Aporte uniandino al estudio de la biodiversidad del planeta
“Estamos perdiendo biodiversidad a una velocidad altísima. Las especies siempre se han extinguido en el proceso de la evolución, pero cuando se miran las tasas de desaparición de las especies, hoy en día se estima que se extinguen 100 veces más rápido en comparación con el pasado y en los próximos 100 años se espera que se van a extinguir 1.000 veces más rápido”, afirma Andrés Guhl, profesor de la Universidad de los Andes y coautor del capítulo sobre Biodiversidad del reporte mundial ‘Un informe sobre un medio ambiente para el desarrollo (GEO-4)’, que publicó recientemente el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
“Esto quiere decir que estamos acelerando el proceso de extinción de especies, lo cual tiene unos impactos muy grandes en la oferta de bienes y servicios ambientales. El proceso de extinción se da por varias razones. Por ejemplo, muchos recursos pesqueros están sobreexplotados, estamos introduciendo especies de un lugar a otro donde no tienen enemigo natural y crecen descontroladamente, convirtiéndose en especies invasoras, lo que cambia la dinámica del ecosistema de donde esa nueva especie llega”, dice.
Para este investigador del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (Cider) de la Universidad de los Andes el problema más grave que enfrentamos es que no sabemos si perdimos biodiversidad más de lo que era deseable, ya que la capacidad de los ecosistemas para absorber perturbaciones depende en gran medida de qué tanta biodiversidad contienen. Al perder especies por la influencia humana, disminuye la capacidad de enfrentar perturbaciones de un ecosistema
“Todos esos problemas ambientales los rige el principio de precaución –ratificado por Naciones Unidas–, que en el tema ambiental se traduce en que si hay evidencia clara de los daños ambientales pero no evidencia científica suficiente para sustentarlos, no debemos esperar a tenerla para actuar, porque puede ser muy tarde”, explica Guhl.
A este problema se asocia el de pérdida de muchas culturas, ya que los lugares más biodiversos del mundo están generalmente asociados con los sitios con más riqueza cultural. Por ejemplo, una de las variables que se usa y permite inferir la diversidad cultural es el número de lenguas de una región.
“Si se superpone un mapa de diversidad biológica y uno de diversidad lingüística casi los sitios más diversos biológicamente corresponden con los sitios más diversos lingüísticamente. Existen casos en las montañas de Guatemala donde hay muchos dialectos distintos del Maya. Cada uno de los pueblos que hablan estos dialectos tiene variedades distintas de maíz y a medida que se ha venido dando la homogenización cultural también se ha perdido esa biodiversidad agrícola”, dice.
Otro problema de mucho impacto ahora son los transgénicos. “Existe la posibilidad de que dos organismos relativamente cercanos se crucen entre sí y generen un híbrido. Por ejemplo, según una de las teorías más aceptadas, eso fue lo que dio origen al maíz. Todas las semillas híbridas son la mezcla de distintas variedades de la misma especie o de dos especies. Desde el punto de vista genético, a los transgénicos, por ejemplo, se les pone genes de otras especies vivas muy poco emparentadas. Se han desarrollado tomates a los que se les insertó el gen de un pez de aguas frías para hacer más resistente al frío, al tomate. Esto es un proceso que no se da naturalmente y amenaza la biodiversidad de varias formas porque estamos jugando con material genético que no sabemos cómo va a reaccionar fuera del laboratorio”, explica.
Bienes y servicios ambientales >
El cambio climático >
Gobernabilidad, medio ambiente y desarrollo >
|