A partir de enero comienza a implementarse
Reforma curricular de Ingeniería
A partir de enero de 2006 se empezará a implementar la reforma curricular de la Facultad de Ingeniería.
El rector de Los Andes, Carlos Angulo Galvis; el vicerrector académico, José Rafael Toro, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Alain Gauthier, contestaron a NOTA UNIANDINA algunas preguntas sobre esta reforma, que fue aprobada por el Comité Ejecutivo de la Universidad en su sesión del pasado 10 de agosto.
NU: ¿En qué consiste la reforma curricular de Ingeniería?
La Universidad tiene entre los objetivos fundamentales del Programa de Desarrollo Integral (PDI) 2006-2010 el fortalecimiento de los posgrados y de la investigación así como la consolidación de los pregrados. En este orden de ideas, hemos venido trabajando en la reforma curricular de los programas de pregrado para que se desarrollen en ocho semestres; 11 de nuestros 28 programas tienen hoy esa duración. La idea es ofrecer una formación básica muy fuerte para que los estudiantes puedan posteriormente, mediante programas de posgrado, continuar su educación a lo largo de la vida.
La reforma no es solamente una reducción del pregrado (se pasa de 155 a 137 créditos) sino una reforma integral, que incluye los programas de maestría. El estudiante tiene tres posibilidades: seguir una maestría profesional (se van a crear en paralelo a las de investigación que ya existen), cursar maestrías en áreas diferentes a la formación básica o seguir una maestría en investigación y continuar con formación doctoral. NU: ¿En qué áreas se reduce el número de créditos?
En la parte profesional. En ciencias prácticamente no hay recorte; hay una reorganización de los cursos de esa área y, además, se abrió espacio a Biología, que antes no lo tenía. Con el programa antiguo el estudiante no tenía electividad en ciencias y todas las materias de esa área las tomaba en los primeros semestres. La reforma provee electividad y, adicionalmente, el estudiante puede tomar las que elija en cualquier semestre. En física, por ejemplo, se reduce el número de cursos a un estándar internacional, ya no es un año y medio sino un año; pero si al estudiante le interesa profundizar en ese campo lo puede hacer, pues debe tomar varias electivas en ciencias. Habrá mayor interacción entre ciencias e ingeniería, lo cual abrirá espacios novedosos y muy importantes, teniendo en cuenta que el siglo XXI es el siglo de la biología así como el XX fue el de la física. De hecho, nuestro programa de Medicina nació muy cercano a la facultad de Ingeniería.
NU: ¿Qué pasa con los estudiantes cuya formación de secundaria es insuficiente?
La reforma no significa que el estudiante se ve obligado a ingresar a un nivel más avanzado de ciencias, puesto que no se afecta la iniciación en esa área. Además, la Universidad ha venido desarrollando estrategias que les permiten nivelarse a esos estudiantes cuyo nivel de formación en ciencias básicas sea insuficiente. Esas estrategias comprenden cursos preparatorios y consejería académica.
NU: ¿Cambian las metodologías?
Hay algo que no hemos estudiado completamente: ¿Cuánto trabajo dedica el estudiante por cada hora de clase que recibe? A partir de mediciones hechas en Ingeniería hemos visto que estamos acostumbrados a que todo debe ocurrir en la clase, no confiamos en la capacidad del estudiante y no estamos preparados para exigirle más. Inexorablemente la reforma nos va a llevar a revisar el trabajo individual y a la exigencia fuera de clases; todo ello está unido al principio de aprender a aprender. Por otra parte, las nuevas instalaciones, en el edificio Mario Laserna, van paralelas a la reforma y permitirán mayor contacto entre estudiantes de diferentes disciplinas así como mayor interacción con los profesores.
NU: ¿Qué ocurre con quienes después del pregrado no siguen maestrías?
La reducción del número de créditos (que equivale a un semestre) no le resta idoneidad al profesional. Estamos convencidos de que el desempeño profesional no es tan sensible a especificidades técnicas; es mucho más sensible a la formación básica integral, a conocimientos fundamentales de ingeniería y de ciencias, a verse relacionado con otras disciplinas. El profesional, ya en su trabajo, puede reconocer áreas en las que quiere profundizar, no porque se sienta incapaz sino porque quiere focalizar su conocimiento.
Con la reforma también queremos cambiar la idea de qué es un pregrado. Hace 50 años solamente se hablaba de títulos profesionales y no había posgrados. Hoy el pregrado es un primer paso para estudios posteriores y Los Andes tiene todas las condiciones para brindar ese espectro completo; cuando una institución no lo tiene siente que en el pregrado hay que hacerlo todo. Para nosotros es claro que el pregrado es una etapa, estamos interesados en intensificar la formación posgraduada.
NU: ¿Qué referentes internacionales existen al respecto?
Las universidades extranjeras de buen nivel tienen un estudiante de pregrado por dos o tres de posgrado. En Los Andes tenemos cinco de pregrado por uno de posgrado (maestrías y doctorados). La Universidad tiene que evolucionar en ese sentido. Además, están las necesidades del país en cuanto a formación de investigadores. Según un informe del Banco Mundial (2003), en los países desarrollados se producen anualmente 150 doctores por cada millón de habitantes mientras en Colombia esa cifra es de 0,4.
Por otra parte, el país necesita elevar la formación de sus profesores. Hoy, el nivel de profesores con doctorado en las universidades colombianas es de 3 por ciento; en Los Andes esa cifra es de 46 por ciento y en la universidad que le sigue en ese aspecto la cifra está por debajo del 15 por ciento. En el caso de nuestra facultad de Ingeniería, el 40 por ciento de los profesores tiene doctorado y actualmente hay 30 profesores en formación en el exterior, que complementarán la planta actual; cuando regresen podrán elegir, de acuerdo con su vocación, dedicarse al pregrado o al posgrado.
NU: ¿La reforma podría afectar las matrículas profesionales o la acreditación?
Las acreditaciones se dan por un periodo fijo y la Acreditación Institucional le da mayor libertad de acción a la Universidad, mayor flexibilidad en sus programas académicos, por lo tanto no se va a afectar. En cuanto a la matrícula profesional, los Consejos Nacionales de Ingeniería la otorgan con base en el título que da la respectiva universidad y no tienen en cuenta los programas curriculares, por lo cual tampoco se afecta.
NU: Por sus respuestas puede decirse que la motivación de la reforma es académica. ¿Hay alguna otra motivación administrativa o financiera?
Ninguna. Evidentemente estos ajustes van a afectar de alguna manera las finanzas de la Universidad; se han hecho los análisis correspondientes para determinar escenarios posibles y se están analizando medidas para solucionar los problemas que se puedan presentar.
NU: Con la reforma ¿Cómo cambia la relación profesores de planta – profesores de cátedra?
La enseñanza en la Universidad se imparte con profesores de planta complementados por profesores de cátedra; en el pregrado, de la totalidad de la Universidad el 63 por ciento de los cursos los dictan profesores de planta y en la facultad de Ingeniería ese porcentaje es del 70 por ciento. La reforma nos permitirá aumentar el porcentaje de cursos dictados por profesores de planta y llegar en ingeniería a un 80 por ciento, lo cual redundará en la calidad de la educación. Adicionalmente, estamos seguros de que la reducción de pregrado va a implicar mayor demanda de posgrado, que requerirá profesores adicionales. Hemos hecho una inversión muy grande en formación profesoral de muy alto nivel, que debemos aprovechar.
NU: ¿Qué pénsum siguen los estudiantes que acaban de iniciar estudios?
Hay un periodo de transición, están previstas unas reglas que buscan favorecer a los estudiantes; quienes hoy están en los primeros cuatro semestres cursarán un programa más corto que aquellos de semestres más avanzados.
NU: ¿Cómo incide esta reforma en la educación superior del país?
Creemos que habrá dos efectos: motivar a algunas universidades para que sigan en esa dirección y permitir a las universidades definir su vocación: algunas dedicarse a ofrecer muy buenos pregrados y otras a ofrecer el espectro completo de pregrado y posgrado. |