Ernesto Rojas Morales, director del Dane.
¿Por qué es importante el Censo en el actual momento para Colombia?
A pesar de la alta conveniencia, Colombia, al igual que muchos países en desarrollo, no ha podido cumplir sus compromisos internacionales en esta materia. El Censo que haremos en el 2005 no alcanza a clasificar internacionalmente como de la ronda del 2000, se le identifica como de los de la ronda siguiente, del 2010. Hacer un censo es importante, esencialmente, por dos razones: en primer término para conocer la distribución espacial de personas, viviendas y unidades productivas en el nivel de detalles de las manzanas o caseríos; y en segundo término para servir de marco en la construcción de muestras continuas que permitan estudiar los problemas sociales y económicos.
¿Por qué es más conveniente la propuesta metodológica que usted y su equipo de trabajo proponen, frente al censo convencional?
Desde hace muchos años, los expertos internacionales vienen estudiando la posibilidad de reemplazar la forma convencional de hacer censos. Resultaba indispensable eliminar sus notables defectos: prolongado periodo de preparación, alto riesgo de error, largo periodo de procesamiento y publicación, y elevados costos: equivalentes a 10 veces el presupuesto anual del servicio de estadística de un país.
¿Su metodología es considerada más eficiente que la otra porque reduce costos, o qué otros argumentos justifican el cambio?
El Gobierno, al cambiar la metodología, tuvo en cuenta factores de gran importancia como el de poder hacer dentro de la misma operación los censos económicos que estaban notoriamente desactualizados. El censo agropecuario no se hacía desde 1970, y el de establecimientos comerciales tenía más de diez años. El costo de oportunidad de tener los datos censales con mucha anticipación, comparada con los seis años que demoró el de 1964, o los ocho que demoró el de 1973. En pocas semanas, después de concluido el Censo, todos los alcaldes tendrán la oportunidad de ajustar sus planes para la satisfacción de necesidades básicas de la población.
Teniendo en cuenta que la información es considerada como un bien público ¿se podría decir que en Colombia es vista de esta manera?
La información básica puede llegar a ser producida y utilizada como un servicio provisto por el mercado; sin embargo, esta circunstancia no debería excluirla de la categoría de bien público. En efecto, las modernas tecnologías de la comunicación y del procesamiento de datos han puesto al alcance de empresas privadas la realización de encuestas o la toma de fotografías satelitales para obtener mapas y utilizar los resultados con fines exclusivamente particulares, reduciéndolos a bienes privados.
La insuficiencia de la producción de información como bien público, como un servicio del cual se puede gozar colectivamente, ha creado la necesidad de llenar el vacío defectuosamente con iniciativas privadas. El ideal es que el Estado –usando su autoridad legal para exigir registros y declaraciones de parte de los ciudadanos– conforme bases de datos veraces, de cobertura suficiente, de acceso universal y con la debida pertinencia.
¿Los resultados obtenidos en el Censo permitirán tomar decisiones, por ejemplo, en temas como las tasas de cobertura de servicios públicos, planificación del desarrollo, representación política y tomas de decisiones en el sector privado?
Los censos tradicionales difícilmente pueden disminuir un error del 10 por ciento en sus datos. A pesar de los numerosos esfuerzos que se hacen para ajustar los datos censales con sofisticados procedimientos estadísticos, la precisión deja mucho que desear. Por ejemplo, los indicadores de cobertura del servicio de educación son actualmente muy dudosos, hay lugares donde se construyen escuelas, pero los niños no aparecen. El Censo 2005 tendrá un error máximo de dos por ciento en su cobertura, por tanto, las decisiones que se tomen serán más acertadas.
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