Un siglo en blanco y negro
"Quién es capaz de ver lo que otros no ven demuestra que es fotógrafo; quién además puede conmover con esas imágenes, demuestra que es artista."
Henri Cartier-Bresson
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Mexico, 1964 |
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Nació el 22 de agosto de 1908. Ese hecho, aunque no fuera planeado como tampoco lo fueron muchos de los que marcaron su existencia, fue determinante para la vida de Henri Cartier-Bresson.
El haber venido al mundo a principios del siglo XX y el permanecer en él hasta el 4 de agosto pasado, fecha en la que falleció, permitió a Cartier-Bresson convertirse en un testigo excepcional de los sucesos históricos que configuraron el destino del mundo en el siglo pasado y registrarlos en un medio poco desarrollado a principios de 1900: la fotografía.
No en vano, además de estar considerado como el padre del fotoperiodismo, el más grande artista que ha dado la fotografía y el rey de esa disciplina, el francés solía ser descrito como el “ojo de un siglo”.
Con intereses tempranos por las artes plásticas, particularmente por la pintura, la relación establecida por Cartier-Bresson y la cámara, así como su concepción del quehacer fotográfico, hicieron de él mucho más que un reportero gráfico. En sus imágenes es posible apreciar un trabajo impecable de composición, posiblemente producto de sus años de formación artística, y una capacidad innata para “abstraer” el alma de los personajes que inmortalizó en sus fotos.
Hace más de una década, por ejemplo, en una entrevista concedida en París a la reportera Anne Marie Mergier, definió así a la cámara fotográfica: "Para mí es un cuaderno de esbozos, el instrumento de la intuición y de la espontaneidad, el maestro del instante que, en términos visuales, cuestiona y decide a la vez. Para `significar' el mundo, es preciso sentirse implicado en lo que uno recorta a través del lente. Esa actitud exige concentración, sensibilidad y sentido de la geometría. Ahorrando los medios y sobre todo olvidándose de sí mismo, uno llega a la simplicidad de expresión".
Con una preferencia confesa por el blanco y negro ("Solo encuentro emoción en el blanco y negro. Las fotos a color satisfacen solo a los comerciantes y a las revistas"), el mundo capturado por la lente de Cartier-Bresson incluye situaciones y personajes como el asesinato y la incineración de los restos de Ghandi (casualmente se encontraba allí), la construcción del muro de Berlín, la segunda guerra mundial, personas y lugares marginales de México y artistas como Matisse, entre otros.
Tras haber incursionado en el mundo del documental cinematográfico en los años 30, de fundar en 1947 -junto a Robert Capa, David Seymour y Georges Rodger- la prestigiosa agencia Magnun Photos, de influenciar a los grandes fotógrafos del siglo pasado y de haber llevado la fotografía a algunos de los más importantes museos del mundo, en 1974 Henri Cartier-Bresson dejó la fotografía para dedicarse al dibujo. Quizá, para entonces, ya hubiera hecho un inmenso aporte a la defensa de la memoria colectiva. Igual sus seguidores en todo el mundo extrañaron y siguen extrañando sus imágenes perfectas.
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