¡Vivan por muchos años, egresados, vivan!
No solo fue volver a las aulas. También fue volver a las escaleras, al Bobo, al camino de los cipreses que ya no están, a los amigos, a los profesores. Con todo ello se encontraron los cerca de 7.000 egresados que el 29 de mayo aceptaron la invitación de la Universidad de los Andes de regresar al campus.
Para muchos, la Universidad tenía una cara muy distinta a la que conocieron en sus épocas de estudiantes. “¿Dónde está el O?”, ¿“Dónde queda la cafetería?”, “¿Tengo que salir para el Au?”, fueron algunas de las preguntas que se escucharon.
Otros estuvieron pendientes de sus antiguos profesores. Tres egresados saludaron efusivamente a Alberto Schotborgh, profesor que lleva 51 años vinculado a la Universidad, y comentaban que era increíble encontrarlo todavía en el campus. En el Richard, profesoras de la Facultad de Artes y Humanidades eran abrazadas por antiguos alumnos. En las aulas, algunos estaban tan atentos como en su primera clase en la Universidad: quienes asistieron a las charlas de los profesores Carlos Jaramillo, Carlos Dávila Ladrón de Guevara, Cecilia Balcázar, Juan Carlos Echeverry y Helena Groot, entre otros, no perdían el hilo de lo que estos decían.
Los recuerdos de los años en la Universidad estuvieron presentes en cada paso y en cada palabra: “Este sigue con la misma chispa”, “Ahí viene el músico”, “Entrar a los Andes era fácil, lo difícil es salir”, “Aquí era donde el piso crujía”, “¿Dónde está Séneca?”, “Estas escaleras siguen igualitas”.
La lluvia que por ratos cayó sobre el campus no fue obstáculo para que todos estos encuentros se realizaran, recordando quizás el compromiso uniandino de ir siempre más allá del deber. La nostalgia y el orgullo de ser uniandinos los resumió el Coro que, conformado por integrantes y ex integrantes, cantó un Viva a los egresados.
Vea fotos del evento y más información en www.uniandes.edu.co/volveralosandes.
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