11 de agosto de 2009 | “El arte callejero es el movimiento artístico más grande del mundo. Lo hacen miles de personas en muchos lugares al mismo tiempo y se sigue desarrollando constantemente. No hay reglas ni espacios definidos, hay libertad”, afirmó Tristan Manco, diseñador gráfico inglés, durante su conferencia ‘El territorio es por donde se pasea el pensamiento y la memoria’ en el espacio Presencias del Diseño.
El evento, organizado por el Departamento de Diseño de Los Andes, fue el escenario para que el autor británico, director de arte, diseñador gráfico e ilustrador, presentara algunas de las experiencias que ha tenido con el arte urbano en sus viajes alrededor del mundo y sus búsquedas de artistas en Inglaterra para convocatorias de intervención.
“Alguna vez vi un graffitti con un texto muy sugestivo que me ayuda a explicar la importancia de estos movimientos artísticos. El mensaje decía: ‘sin el arte no somos más que simios con llaves de automóvil’, y creo que es precisamente el arte el que nos permite diferenciarnos y expresarnos en toda nuestra extensión como humanos con complejidades y necesidad de hacer visibles nuestras ideas”, dijo Manco.
Durante su conferencia en Los Andes, reconstrucción de la charla ofrecida por el artista en la Tate Modern Gallery de Londres (Reino Unido), Manco destacó el movimiento de stencil graffitti que hay actualmente en Bogotá, con varios colectivos artísticos que buscan hacer presencia en la ciudad. “Es interesante el alcance del stencil en la actualidad. Lo que surgió en los años 60 como una forma de hacer protesta política y era limitado por las capacidades de dibujo y manualidades de los artistas, hoy en día se ha potenciado gracias al uso del computador y las muchas figuras sobre las cuales se puede trabajar. Es una forma interesante de jugar con el espacio”.
Como parte de la intervención artística para transformar lugares deprimidos, Manco y su grupo de trabajo han realizado iniciativas como jornadas de stencil y graffitti en túneles abandonados en Londres, ofrecidos por los gobiernos locales como galerías de arte improvisadas en las que los graffitteros más destacados de la escena inglesa y mundial tienen un espacio para plasmar sus ideas y cambiar lugares lúgubres y abandonados en muros llenos de color, con un nuevo carácter.
“También estuvimos en Israel, en uno de los grandes muros que levantaron para separar sus territorios de Palestina. Invitamos artistas de todo el mundo y realizamos trabajos que, en su mayoría, denunciaban la situación de las víctimas del conflicto y le daban una nueva cara a esos espacios desolados. Con nuestro trabajo no vamos a derribar el muro, pero sí podemos ayudar a generar conciencia sobre los problemas por los que se atraviesa”, concluyó Manco.