
Rafael Coicue, indígena Nasa del departamento del Cauca y representante de la Minga Nacional de los Pueblos, y Claudia Steiner, directora del Departamento de Antropología.
20 de noviembre de 2008 | Con el fin de poner sobre el tapete de manera informada las condiciones sociales y políticas de los grupos étnicos del país y sus alternativas de futuro, el Departamento de Antropología de Los Andes realizó, el 19 de noviembre, el conversatorio ‘Lo indígena en Colombia: entre la coyuntura y el proceso’.
Este espacio de reflexión se sumó a los conversatorios y actividades que propone la Minga, que marchará en Bogotá -el 21 de noviembre- desde la Universidad Nacional hasta la plaza de Bolívar, conformada principalmente por unos 20 mil indígenas provenientes de distintas regiones.
Uno de ellos, Rafael Coicue -indígena Nasa del departamento del Cauca y representante de la Minga Nacional de los Pueblos-, expuso sus ideas en el conversatorio. Así mismo lo hicieron expertos de la Universidad de los Andes:Tatiana Alfonso, del Centro de Investigaciones Sociojurídicas (Cijus) de la Facultad de Derecho; Mónica Espinosa, del Grupo Antropolítica;Virginie Laurent, del Departamento de Ciencia Política; Alexander Herrera y Claudia Steiner, del Departamento deAntropología. Del Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional participó Myriam Jimeno.
Los académicos resaltaron el derecho a protestar que tienen los indígenas, la segunda población más afectada por el desplazamiento forzado (3, 7 por ciento), después de la afrodescendiente (21,2 por ciento).Además estuvieron de acuerdo en que "no es constructivo proyectar las manifestaciones organizadas por movimientos sociales como si fueran temas de orden público, más bien se trata de entender y reflexionar críticamente acerca de las posibles respuestas a los retos del presente".
“Las tierras han sido el argumento más utilizado para decir que los grupos étnicos están en posiciones privilegiadas”, afirmó la investigadora del Cijus y explicó que así los indígenas conformen el 2 por ciento de la población nacional y tengan titulado aproximadamente el 30 por ciento del territorio, el problema es que esas tierras que les han dejado no son útiles ni productivas, pues están en zonas de fronteras agrícolas.
Alfonso agregó que aunque existe la consulta previa, derecho que les garantiza la participación a los indígenas y el acceso a la información sobre los programas y proyectos que se piensan realizar en sus territorios y permite consultarles por lo que se planea hacer con sus tierras, “no se respeta si los indígenas dicen no a algún proyecto”. Además, “tienen muchas tierras, pero han sido despojados de las mejores”, dijo también la invitada de la Universidad Nacional, y añadió que el Estado tiene un reto para garantizar que en la práctica haya inclusión de los pueblos indígenas teniendo en cuenta su diversidad cultural.
Por su parte, Coicue expuso el objetivo que tienen los indígenas de generar un proceso de conciencia social, en el cual los colombianos se cuestionen si realmente desean un país solidario, equitativo y donde todas las personas se puedan expresar. “Creo que las universidades, los estudiosos, están llamados a hacer un trabajo muy grande. Aquí se crean las bases, el sentido de pertenencia”, dijo a los asistentes al conversatorio, "y eso se completa en la práctica, compartiendo el conocimiento", concluyó.